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Como Grupo Educativo donde prima la innovación pedagógica y tecnológica, y en la búsqueda de una educación de alta calidad que prepare a nuestro alumnado para la vida, pretendemos difundir en este blog respuestas e informaciones de interés para todas las personas que tengan estas mismas inquietudes, en la difícil tarea de "prepararles para el futuro"



lunes, 20 de febrero de 2012

Una evaluación 360


Cuando hemos conseguido cambiar la forma de evaluar a nuestro alumnado, nos debemos plantear el evaluarnos a nosotros mismos.

Nuestra labor debe ser cuestionada cada vez y vuelta a replantear una vez más, para no caer en el tedio y en la mecanización de un trabajo que requiere tanta actualización y reciclaje. Las generaciones cambian y, por suerte, nosotros compartiremos aula con diferentes generaciones a las que nos hemos de adaptar si queremos alcanzar el éxito.

Cualquier método de feedback incluye estas 6i.
Introspección: "Mírate el ombligo". Plantéate tus acciones. Es obvio que no podemos hacer todo bien y que debemos aprender de nuestros errores para no repetirlos y reforzar nuestros potenciales para llevarlos a otras situaciones e incluso mejorarlos.
Investigación: Como dice Will Richardson "Vivimos en una época excelente para ser estudiantes". Internet pone a nuestro alcance gran cantidad de información sobre cualquier área. Tómate tu tiempo para explorar nuevas áreas; para ver nuevas formas de enseñar; para aprender nuevos métodos...
Inclusión: Una vez hayas encontrado aquello que te gusta debes compartirlo. Es una buena idea verse envuelto en comunidades de aprendizaje que desarrollen aquella innovación de la que tú quieres sacar provecho. Está clarísimo que somos sociales y hoy en día, una vez más, tenemos maneras muy diferentes de socializarnos. Existen infinidad de redes sociales (entendámoslas como algo más que el Facebook que también las hay reales y no virtuales). Atrévete a formar parte del cambio.
Innovación: Después de toda la investigación, innova en tu aula, en tu etapa, en tu colegio. Introduce en tu práctica docente aquello que consideres más apropiado para tu objetivo que es, y no lo olvidemos, enseñar. No somos nosotros quienes decidimos qué enseñar; me atrevería a decir que ni siquiera son los estándares nacionales quienes lo deben decir.
Implementación: Llegó la hora de ponerlo en práctica. El tiempo de aplicación dependerá de tus objetivos. Tampoco hay que cambiar el mundo en dos días. Ve creando una cultura de innovación en tu entorno, las próximas mejoras te resultarán más sencillas.
Consolidación (insight): Una vez hecho esto, llega la hora de evaluarlo y tomar decisiones para volver a empezar el ciclo.
¿Pero cómo podemos evaluar esto?

Por supuesto que en primer término, somos nosotros mismos (o mejor, nuestro equipo de trabajo, si es que lo tenemos) quienes deben evaluar el proceso, las conclusiones y la puesta en práctica. La evaluación de cómo se hacen las cosas también es importante; no sólo el final.
Por ello, he creado este documento ejemplo que puede servir como punto de partida de una evaluación del proceso.

Concepto: PRÁCTICA DOCENTE
Elemento 1: PROCESO 6i
Características:
A. Nivel real de introspección
B. Búsqueda de recursos
C. Comunidades de aprendizaje
D. Aplicación en el aula

Los gestores, directores y directoras y jefaturas, deben también evaluar al profesorado. Este caso se suele hacer más a menudo. Las competencias de cada puesto deben de estar definidas y por lo tanto, son fácilmente evaluables: la práctica docente, la relación con las familias, la formación, la innovación,.... todo aquello que en el perfil del puesto esté definido.
El trabajo de este sector es el de tener claro qué se quiere en cada centro conforme al tipo de colegio que se desea. Los hay que destacan más a la innovación pedagógica, otros los resultados académicos, el nivel de satisfacción de las familias; pero, reitero, que debe estar bien definido y debe ser conocido por el profesorado antes de desempeñar su cargo. Es importante saber qué se espera de uno para poder actuar en consecuencia. Además, esto marca una línea de mejora que se puede seguir más fácilmente.
Me explico. Si de mi puesto se requiere que, por poner un ejemplo exagerado ;), mi alumnado apruebe en un 100% el examen de acceso a la universidad, sabré como debo enfocar mi clase: a resultados. Al final de curso sé lo que se me va a medir.

Las familias. Esto es lo más sencillo. Yo lo haría con un cuestionario anónimo. Con un test de respuesta cerrada se pueden extraer unos resultados que dan una visión, más o menos real, de la situación del profesor y profesora.

La parte más complicada, quizá, sea la evaluación por parte del alumnado. Hay varios factores que debemos tener en cuenta.
¿Están realmente preparados? ¿En qué medida depende la "simpatía" de la profesora o profesor del resultado? ¿van a ser objetivos o se van a aburrir al hacerlo, va a ir a "fastidiar"...? Bueno, todo esto es normal pensarlo y es necesario tenerlo en cuenta, pero no por ello debemos desecharlo de primeras. Tengo algunas propuestas que pueden paliar estos contratiempos. Si no están preparados, los debemos preparar. Es nuestra misión. Siempre les decimos que sean críticos y que tengan autonomía y capacidad de reflexión; pues debemos seguir haciéndolo. Ellos son los que viven nuestra manera de dar clase más de cerca y son los que mejor conocen nuestras debilidades y nuestros puntos fuertes.
Obviamente dependerá mucho de la simpatía del profesorado, pero creo que es parte evaluable de nuestro trabajo. Ellos tienen que ver que nos preocupamos por su bienestar y por su aprendizaje. Tenemos que crear un ambiente de trabajo amigable y agradable que les permita desarrollar sus capacidades sin miedos. Está muy claro que todos trabajamos mejor en según qué ambientes y que, cuando estamos tranquilos y contentos nuestras capacidades están a su máximo exponente. Si ese alumno o alumna rebelde o conflictivo, percibe nuestro interés por su mejora y nuestro apoyo como adulto y profesor, su percepción a nosotros no se limitará si lo suspendemos o aprobamos. Realmente creo en ello. Para que realmente les motive evaluarnos tenemos que, una vez más, acercarnos a ellos y ellas. Queremos que sean objetivos, por lo que debemos ofrecerles métodos cercanos a sus intereses. Realiza las encuestas on-line. Crea hashtag de Twitter donde puedan expresarse libremente (mataremos dos pájaros de un tiro y les enseñaremos responsabilidad sobre sus intervenciones en Internet). Anímales a que te escriban correos electrónicos con sus sugerencias.  Recoge todo esto y trabájalo. No todos los correos serán válidos ni los tweets correctos (son niños y van a probar),  pero tampoco utilizan siempre bien la libreta y por ello no las prohibimos o las erradicamos de las clases. Cuanta más información tengamos sobre nuestra práctica laboral, más capacidad tendremos de mejorar porque conoceremos los pros y contras de nuestras clases. Ni todo lo hacemos bien, ni, por supuesto, todo mal. Pero no podemos ser los únicos que lo valoremos. El trabajo con personas requiere de comunicación y la comunicación requiere de emisor y receptor y de un canal que permita intercambiar esos roles. Seamos emisores de información, pero facilitemos canales para recibir esas evaluaciones que nos van a hacer mejores. 
¿O acaso ponemos los exámenes por alguna otra razón que no es que nuestro alumnado aprenda?

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