}
Como Grupo Educativo donde prima la innovación pedagógica y tecnológica, y en la búsqueda de una educación de alta calidad que prepare a nuestro alumnado para la vida, pretendemos difundir en este blog respuestas e informaciones de interés para todas las personas que tengan estas mismas inquietudes, en la difícil tarea de "prepararles para el futuro"



jueves, 23 de febrero de 2012

El Currículum Bimodal

Hace algunos años cayó en mis manos un libro que empezaba diciendo que si un médico de principios de siglo XX entrase en un quirófano actual o un piloto de la primera guerra mundial estuviese en la cabina de un moderno avión, no sabrían por dónde empezar, se volverían locos. Sin embargo, continuaba diciendo el texto, si fuese un maestro de aquella época el que se hiciese cargo de una de nuestras clases lo podría hacer sin mayor problema.

Afortunadamente la situación está cambiando y las TIC están entrando en nuestras aulas a pasos agigantados; sin embargo, en ciertos aspectos seguimos anclados en nuestros  ancestros.
¿Qué sentido tiene que nuestros alumnos memoricen las obras literarias de algún autor  o las capitales de las naciones africanas o algunas fechas históricas si con un teléfono móvil pueden acceder a esa información rápida y fácilmente?

Hoy en día la era Internet nos está obligando a evolucionar para adaptarnos y debemos adquirir nuevas competencias para ayudar a nuestros alumnos a saber buscar la información, que necesitan en cada momento de forma eficaz.

No  queremos decir que  la memorización no sirva para nada, todo lo contrario. Siempre hay que adquirir nuevo vocabulario, reglas ortográficas, tablas de multiplicar, conceptos, hechos,… que nos son imprescindibles para pensar o entender lo nos dicen o leemos.

Lo que se propone es que en cada una de las asignaturas el profesorado, a principio de curso, seleccione entre 50 y 100 conceptos, procesos, hechos, personajes, vocabulario, datos,… que considere imprescindible que el alumnado conozca y haya memorizado e integrado, teniendo en cuenta que luego sólo recordamos con facilidad lo que utilizamos frecuentemente.

No tiene ningún sentido memorizar algo muy puntual que posteriormente apenas vamos a utilizar. Yo recuerdo que a mí me hicieron memorizar la lista de los reyes godos y los ríos más importantes del continente asiático y hoy en día apenas recuerdo nada. Para todos estos contenidos, ¿no sería más adecuado enseñarles a nuestro alumnado  a encontrar esa información rápidamente?

Yendo incluso algo más lejos, yo, que soy profesor de matemáticas y física, me he encontrado en bastantes ocasiones con alumnos y alumnas que no han superado algún control por no recordar una fórmula; pues bien, ¿qué es más importante que la sepan utilizar correctamente  o que  la memoricen? ¿Por qué no hacer controles con los apuntes delante o con una chuleta con las fórmulas? ¿No es mejor saber hacer lo que acabo de aprender que memorizar cómo se hace, sin entender?

Básicamente en eso consiste el currículum bimodal. Al liberar al alumnado de memorizar tantos contenidos sin importancia y realizar más actividades y exámenes de tipo práctico con apoyo documental, podemos conseguir que decidan trabajar más y por lo tanto aprender más. Está demostrado que muchos de los alumnos y alumnas que fracasan es sus estudios lo hacen por estudiar para exámenes puramente memorísticos y simplemente no quieren “perder” horas y horas de su tiempo memorizando cosas que para ellos carecen de importancia; y ,sin embargo, tienen grandes capacidades que no les hemos dado la oportunidad de poder demostrar.

Es fundamental ayudar a cada estudiante a descubrirse a sí mismo fomentando  sus puntos fuertes, cultivando su fuerza de voluntad, aumentando su autoestima, y en definitiva  sacando el máximo partido de sus aptitudes a través de las inteligencias múltiples. Así se les proporcionaría  un desarrollo integral en su formación, dando más variedad a las actividades que realizamos en el aula, fomentando el trabajo cooperativo e inculcando valores.

lunes, 20 de febrero de 2012

Una evaluación 360


Cuando hemos conseguido cambiar la forma de evaluar a nuestro alumnado, nos debemos plantear el evaluarnos a nosotros mismos.

Nuestra labor debe ser cuestionada cada vez y vuelta a replantear una vez más, para no caer en el tedio y en la mecanización de un trabajo que requiere tanta actualización y reciclaje. Las generaciones cambian y, por suerte, nosotros compartiremos aula con diferentes generaciones a las que nos hemos de adaptar si queremos alcanzar el éxito.

Cualquier método de feedback incluye estas 6i.
Introspección: "Mírate el ombligo". Plantéate tus acciones. Es obvio que no podemos hacer todo bien y que debemos aprender de nuestros errores para no repetirlos y reforzar nuestros potenciales para llevarlos a otras situaciones e incluso mejorarlos.
Investigación: Como dice Will Richardson "Vivimos en una época excelente para ser estudiantes". Internet pone a nuestro alcance gran cantidad de información sobre cualquier área. Tómate tu tiempo para explorar nuevas áreas; para ver nuevas formas de enseñar; para aprender nuevos métodos...
Inclusión: Una vez hayas encontrado aquello que te gusta debes compartirlo. Es una buena idea verse envuelto en comunidades de aprendizaje que desarrollen aquella innovación de la que tú quieres sacar provecho. Está clarísimo que somos sociales y hoy en día, una vez más, tenemos maneras muy diferentes de socializarnos. Existen infinidad de redes sociales (entendámoslas como algo más que el Facebook que también las hay reales y no virtuales). Atrévete a formar parte del cambio.
Innovación: Después de toda la investigación, innova en tu aula, en tu etapa, en tu colegio. Introduce en tu práctica docente aquello que consideres más apropiado para tu objetivo que es, y no lo olvidemos, enseñar. No somos nosotros quienes decidimos qué enseñar; me atrevería a decir que ni siquiera son los estándares nacionales quienes lo deben decir.
Implementación: Llegó la hora de ponerlo en práctica. El tiempo de aplicación dependerá de tus objetivos. Tampoco hay que cambiar el mundo en dos días. Ve creando una cultura de innovación en tu entorno, las próximas mejoras te resultarán más sencillas.
Consolidación (insight): Una vez hecho esto, llega la hora de evaluarlo y tomar decisiones para volver a empezar el ciclo.
¿Pero cómo podemos evaluar esto?

Por supuesto que en primer término, somos nosotros mismos (o mejor, nuestro equipo de trabajo, si es que lo tenemos) quienes deben evaluar el proceso, las conclusiones y la puesta en práctica. La evaluación de cómo se hacen las cosas también es importante; no sólo el final.
Por ello, he creado este documento ejemplo que puede servir como punto de partida de una evaluación del proceso.

Concepto: PRÁCTICA DOCENTE
Elemento 1: PROCESO 6i
Características:
A. Nivel real de introspección
B. Búsqueda de recursos
C. Comunidades de aprendizaje
D. Aplicación en el aula

Los gestores, directores y directoras y jefaturas, deben también evaluar al profesorado. Este caso se suele hacer más a menudo. Las competencias de cada puesto deben de estar definidas y por lo tanto, son fácilmente evaluables: la práctica docente, la relación con las familias, la formación, la innovación,.... todo aquello que en el perfil del puesto esté definido.
El trabajo de este sector es el de tener claro qué se quiere en cada centro conforme al tipo de colegio que se desea. Los hay que destacan más a la innovación pedagógica, otros los resultados académicos, el nivel de satisfacción de las familias; pero, reitero, que debe estar bien definido y debe ser conocido por el profesorado antes de desempeñar su cargo. Es importante saber qué se espera de uno para poder actuar en consecuencia. Además, esto marca una línea de mejora que se puede seguir más fácilmente.
Me explico. Si de mi puesto se requiere que, por poner un ejemplo exagerado ;), mi alumnado apruebe en un 100% el examen de acceso a la universidad, sabré como debo enfocar mi clase: a resultados. Al final de curso sé lo que se me va a medir.

Las familias. Esto es lo más sencillo. Yo lo haría con un cuestionario anónimo. Con un test de respuesta cerrada se pueden extraer unos resultados que dan una visión, más o menos real, de la situación del profesor y profesora.

La parte más complicada, quizá, sea la evaluación por parte del alumnado. Hay varios factores que debemos tener en cuenta.
¿Están realmente preparados? ¿En qué medida depende la "simpatía" de la profesora o profesor del resultado? ¿van a ser objetivos o se van a aburrir al hacerlo, va a ir a "fastidiar"...? Bueno, todo esto es normal pensarlo y es necesario tenerlo en cuenta, pero no por ello debemos desecharlo de primeras. Tengo algunas propuestas que pueden paliar estos contratiempos. Si no están preparados, los debemos preparar. Es nuestra misión. Siempre les decimos que sean críticos y que tengan autonomía y capacidad de reflexión; pues debemos seguir haciéndolo. Ellos son los que viven nuestra manera de dar clase más de cerca y son los que mejor conocen nuestras debilidades y nuestros puntos fuertes.
Obviamente dependerá mucho de la simpatía del profesorado, pero creo que es parte evaluable de nuestro trabajo. Ellos tienen que ver que nos preocupamos por su bienestar y por su aprendizaje. Tenemos que crear un ambiente de trabajo amigable y agradable que les permita desarrollar sus capacidades sin miedos. Está muy claro que todos trabajamos mejor en según qué ambientes y que, cuando estamos tranquilos y contentos nuestras capacidades están a su máximo exponente. Si ese alumno o alumna rebelde o conflictivo, percibe nuestro interés por su mejora y nuestro apoyo como adulto y profesor, su percepción a nosotros no se limitará si lo suspendemos o aprobamos. Realmente creo en ello. Para que realmente les motive evaluarnos tenemos que, una vez más, acercarnos a ellos y ellas. Queremos que sean objetivos, por lo que debemos ofrecerles métodos cercanos a sus intereses. Realiza las encuestas on-line. Crea hashtag de Twitter donde puedan expresarse libremente (mataremos dos pájaros de un tiro y les enseñaremos responsabilidad sobre sus intervenciones en Internet). Anímales a que te escriban correos electrónicos con sus sugerencias.  Recoge todo esto y trabájalo. No todos los correos serán válidos ni los tweets correctos (son niños y van a probar),  pero tampoco utilizan siempre bien la libreta y por ello no las prohibimos o las erradicamos de las clases. Cuanta más información tengamos sobre nuestra práctica laboral, más capacidad tendremos de mejorar porque conoceremos los pros y contras de nuestras clases. Ni todo lo hacemos bien, ni, por supuesto, todo mal. Pero no podemos ser los únicos que lo valoremos. El trabajo con personas requiere de comunicación y la comunicación requiere de emisor y receptor y de un canal que permita intercambiar esos roles. Seamos emisores de información, pero facilitemos canales para recibir esas evaluaciones que nos van a hacer mejores. 
¿O acaso ponemos los exámenes por alguna otra razón que no es que nuestro alumnado aprenda?

lunes, 13 de febrero de 2012

METODOLOGÍA MORE- ESTRUCTURAS KAGAN

¿Hay alguna manera de enseñar en que tanto profesorado o alumnado salgan ganando?
Ésta ha sido una constante dialéctica desde hace muchos años. ¿Cómo se lograría que el niño crease su propio aprendizaje? ¿Y que éste se hiciese parte de él? ¿Cuál sería la vía más sencilla y significativa para el alumnado?
“Cada persona aprende de manera distinta”. Para poder llegar a esta premisa fue necesario el estudio del cerebro y cambiar las ideas preconcebidas de lo que era la inteligencia y de cómo aprendía el cerebro. Y nos preguntábamos qué combustible había que ofrecer para sacar el máximo rendimiento a la mayor maquinaria que poseemos. No era fácil, ya que no bastaba solo con uno, ni todas las maquinarias eran iguales.
Una de las claves es el ofrecer diversos recursos que se adapten a cada persona tomando en cuenta sus diferentes tipos de inteligencias.
Lo más difícil era cambiar de mentalidad. Aprender a aprender de acuerdo a cada individuo implicaba ir más allá de lo que pensábamos. Aprendizaje significativo y a largo plazo es la clave. En muchas ocasiones se nos reta a memorizar más que a pensar para llegar a conclusiones. Esto requiere de un pensamiento más elaborado y de más alta dificultad. Es cuestión de entrenamiento y de tener los recursos para manejar las distintas variables.
En nuestros centros ofrecemos la Metodología MORE y la utilizamos como herramienta diaria de trabajo. La metodología MORE y Estructuras Kagan están basadas en estudios científicos del cerebro para poder dar al alumnado estrategias para aprender a aprender, con entrenamiento, y poder construir el aprendizaje con el sosiego de un cerebro en un clima idóneo y de seguridad.
Cooperación de los iguales en un ambiente distendido pero organizado para lograr estar más tiempo en la tarea, construir respuestas y llegar a conclusiones con los beneficios del entrenamiento y de la práctica para estar inmersos en la agradable aventura del aprender es nuestro reto constante.